LAS DISCUSIONES DE LAS QUE SE DEBERÍA OCUPAR EL POLO

A puertas del II Congreso del PDA la lucha política no se pueden reducir a egos

César A. Luque F.

20/02/09

Una verdadera democracia debe estar integrada por el gobierno y la oposición, modelo que en nuestro país no se ha podido o no se ha querido implementar. El presidente Virgilio Barco en el cuatrenio 1986 – 1990 lo intentó hacer, pero recibió el rechazo del Partido Conservador e incluso de algunos sectores liberales, acostumbrados desde el Frente Nacional a dividir la torta burocrática en partes iguales, teniendo como contraparte al pueblo, sin voz y sin voto. Desde allá hasta hoy no se ha implementado la oposición, hasta que apareció el Polo Democrático Alternativo que se declaró en abierta oposición al gobierno de Álvaro Uribe Vélez, no en contra de su persona, sino de su concepción de Estado y de gobierno, no estando dispuesto a cambiar su posición por puestos, como ha sido tradicional, recibiendo por respuesta, rayos y centellas de diferentes sectores nacionales, el gobierno, los medios de comunicación, los partidos de la coalición de gobierno, y hasta de parte de la población que dice ser demócrata, pero tiene un pensamiento totalitario y autoritario, que no soporta al otro, más por ignorancia que por otra cosa.

La tarea de organizar la oposición, así como convertirnos en una verdadera opción de poder, debería ser la meta a conseguir por quienes representan al Polo Democrático Alternativo y todos sus militantes, pasando por dar al interior del partido las discusiones sobre los grandes problemas nacionales, y la posición que frente a ellos debemos tener. Esas discusiones no pueden quedar al margen, para dedicarse a la mezquina acción de blandir intereses personales, sobre aquellos que deben ser colectivos, ningún dirigente por importante que sea, es más importante que la unidad del partido.

El próximo Congreso del PDA debería ocuparse de discusiones que deben empezar por la redistribución de la riqueza, en el país latinoamericano con el mayor índice de desigualdades; la forma de eliminar la pobreza y sobre todo la indigencia; la renegociación de la deuda externa, por la que hoy el Estado colombiano gasta gran parte del presupuesto únicamente para cumplir con su servicio o pago de intereses; el futuro del campo donde se debe implementar una verdadera política se seguridad, no democrática como la de Uribe Vélez, donde se justifican hasta los “falsos positivos”, sino alimentaría que asegure a todos los colombianos su alimento diario, empezando por una reforma agraria que el país le debe a quienes trabajan la tierra; la creación de empleo, digno y justo; la salida verdadera al conflicto armado que desangra al país desde hace ya casi 50 años, no por las armas, sino por la acción política; la despenalización de la drogadicción y el inicio del camino hacía la descriminalización del tráfico de estupefacientes; la implementación de un sistema educativo que enseñe a pensar, que sea capaz de transformar al país desde la niñez; la transformación del sistema de justicia; la transformación del sistema de salud, para convertirlo nuevamente en un servicio y no en un negocio; la transformación del sistema financiero, que lo convierta en motor de desarrollo y no en enjambre de usureros; la modernización de las ciudades colombianas, la construcción de una infraestructura seria de comunicaciones; la aplicación de una política internacional que se sustente en el respeto de los pueblos y el no sometimiento a potencias extranjeras, en general los grandes temas que agobian al país, los que sin ser atacados de raíz no permitirán que nuestro país sea mejor, donde se viva y no apenas se sobreviva.

El Polo se debe convertir en el partido político que impulse la transformación del país, desde la educación y a través del ejercicio político, logrando por su proyección no solo colectiva, sino de sus miembros, que se deben caracterizar por su capacidad y conocimientos, para llegar a ocupar cargos de elección popular a lo largo y ancho del país, desde Ediles, Concejales, Diputados, Representantes, Senadores, Alcaldes, Gobernadores y Vicepresidente y Presidente de la República, así como sindicalistas, lideres comunales, lideres de organizaciones sociales, ya que si no lo hacemos perderemos cualquier autoridad moral para pedir y sobre todo acometer acciones definitivas hacía el camino de un nuevo país, donde todos los colombianos puedan irse a dormir habiendo comido, donde las nuevas generaciones se puedan labrar un mejor futuro, donde tengamos acceso a la salud pública, donde los campesinos puedan trabajar su tierra y no la de otros, donde los niños sean respetados en su vida e integridad, donde el conflicto armado sea definido a través de una negociación política que elimine los secuestros, extorsiones, muertes, donde lloremos de alegría, no de dolor, como le toca a millones y millones.   

Colombia necesita al PDA, para que impida la consolidación de un pensamiento único, cuando somos diversos, tanto cultural como étnicamente, lo que nos hace diferentes. Colombia necesita al PDA, como un partido de izquierda que luche por los intereses del pueblo colombiano, no por una minoría como lo hacen los demás partidos, incluyendo los tradicionales, liberal y conservador. Colombia necesita al PDA, con una propuesta política propia, delineada a partir de principios democráticos y no acuerdos clientelistas. Colombia necesita un PDA, que luche a brazo partido por un país mejor, libre de mesianismos. Colombia necesita un PDA, con un candidato propio a la Presidencia de la República, que pueda ser apoyado por otras tendencias políticas que comulguen con nuestro ideario, respaldado por listas al Congreso de la República llenas de mujeres y hombres capaces e ideológicamente identificados con los principios del partido.

Colombia no necesita un PDA, al servicio del Partido Liberal, ni de ninguna otra fuerza política corrupta y clientelista. Colombia no necesita un PDA, que se ocupe únicamente de salirle al paso a Uribe Vélez. Colombia no necesita un PDA, que se mueva en la toma de decisiones por el tráfico de puestos o ventajas. Colombia no necesita un PDA, que apenas se dedique a construir una maquina electorera. Colombia no necesita un PDA, lleno de dirigentes incapaces y ególatras.

El POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO está en construcción y por eso necesita el concurso decidido de quienes pertenecemos a él para hacerlo grande, responsable, coherente, capaz de aceptar sus errores, claro ideológicamente, incluyente, conectado con las necesidades de todos los colombianos, del lado de los necesitados, pero conciente de la necesidad de un desarrollo jalonado por el Estado y la clase empresarial. De todos nosotros depende si logramos convertir al PDA en una opción de poder o permitimos que se convierta en una nueva desilusión para los colombianos de a pie. Participemos, es la única forma de consolidar al POLO UNIDO Y DE IZQUIERDA DEMOCRÁTICA.     

Nota. Será motivo de vergüenza para todos los colombianos permitirle al gobierno enviar soldados a Afganistán en apoyo de los EE.UU. A Uribe no le es suficiente con enviarlos al matadero aquí contra la guerrilla, negándose a negociar políticamente, que ahora los quiere enviar a morir en otro suelo.                                                                                                cesarluque@yahoo.com

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