SALARIO MÍNIMO 2010. A SEGUIR HACIENDO MAGIA

En Colombia las ganancias se privatizan, mientras las pérdidas se socializan

César A. Luque F.

31/12/09

El 2009 podrá ser recordado por la crisis económica, la que no fue producida por los trabajadores del mundo, sino por los grandes empresarios, banqueros, industriales y comerciantes, hecho por el que no responderán, siendo los trabajadores los llamados a responder por ella. Ese hecho ha sido esgrimido por los empleadores y el Gobierno Nacional para establecer el nuevo salario mínimo, argumentando que la inflación es baja, inflación que es baja no por la buena perspectiva de nuestra economía, sino principalmente por su precariedad, que consiste en que no sube el precio de los bienes y de los servicios porque no hay demanda, entonces los productores los deben vender a precios bajos, entre otras cosas debido a que el mercado colombiano ha visto cerrados varios mercados entre ellos el de Venezuela y el Ecuador, por las bravuconadas del gobierno que sostiene que no es sino buscar otros mercados para allí vender, el problema es encontrarlos, ya que no existen.

Al finalizar el año podemos decir que en nuestro país cuando un gran empresario gana, gana él, pero cuando pierde, o lo que es peor, deja de ganar lo que pretendía, pierden sus trabajadores. No es sino ver el caso del sector financiero. Cuando los banqueros se ven en peligro, el Estado sale a salvarlos imponiendo impuestos a los demás colombianos, pero cuando ellos ganan, ganan ellos, como este año que superaran sus ganancias más de ocho billones de pesos. Esa ganancia no es el resultado de la productividad, sino de la especulación, especulación que se da en altos intereses, que empiezan en los créditos hipotecarios, donde el colombiano del común sale pagando varias veces una vivienda, pero si deja de pagar para poder comer, pierde ante cualquier juzgado civil su vivienda, pero también pierde lo pagado, quedando en deuda ante el Banco, muriendo civilmente al quedar en los bancos de información como el Cifin y Datacredito, lo que le cerrara las puertas de un próximo crédito.

Hoy los juzgados civiles se han convertido en “chepitos” de los bancos, esos bancos propiedad de señores como Luis Carlos Sarmiento Angulo que por sus ganancias solicitan a voz en cuello la reelección de Uribe Vélez. Cualquiera que fuera el principal banquero del país pediría también la reelección del actual gobierno, ya que nunca antes ha ganado tanto, contrario a los demás colombianos, especialmente los trabajadores que pierden cada vez más su poder adquisitivo y lo seguirán perdiendo el año entrante. Eso para decir de los trabajadores que reciben salario y prestaciones sociales, ya que los demás, aquellos que se dedican al rebusque o que laboran bajo la miserable figura de las Cooperativas de Trabajo Asociado (CTA) no llegan a recibir ni siquiera el salario mínimo. Ese factor por supuesto tampoco afecta a Julio Mario Santodomingo que pudo vender su participación en Bavaria sin pagar un solo peso de impuestos, contrario a lo que debe hacer cualquier colombiano cuando vende su casa o cualquier otro bien, que se lo cobran en la Notaria cuando firma la escritura, y además al comprador en la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos y la respectiva Beneficencia. Él se ahorro más de 24.000 millones de pesos, esos que gastó en la construcción de un edificio que regaló a la Universidad de los Andes, quedando como un mecenas de la educación. El día que entregó el edificio y fue ovacionado, manifestó también su deseo que el presidente fuera reelegido. Así quien no. 

Igual que Santodomingo y Sarmiento, si le preguntan a los Nule, los mayores constructores de carreteras sin dinero, pero quedándose con concesiones de 20 años o más; o a Fernando Jaramillo de Opain, contratista del Aeropuerto El Dorado; a William Vélez el mayor contratista del Estado, amigo del Presidente de la República; a los españoles de Planeta que se quedaran con el tercer canal de televisión; a Héctor Taborda el contratista del RUNT; al Director de la Federación de Municipios; a los generales que gastan recursos públicos a manos llenas; a los congresistas que tienen familiares en la diplomacia y puestos públicos inmerecidos; o Tom y Jerry por su zona franca en Mosquera; o las familias Dávila y Vives, beneficiarios de “Agro Robo Seguro” , si quieren la reelección presidencial inmediata, responderán que sí, ya que ven que este gobierno protege sus excelentes ganancias, mientras el resto del pueblo colombiano sufre, y seguirá sufriendo con el miserable aumento salarial del 3.64%, que veremos más adelante cuando representa.

El aumento significa mal contado dieciocho mil ochenta y siete pesos ($18.087) mensuales, es decir, seiscientos tres pesos ($603.000) diarios, lo que no sirve ni siquiera para comprar media bolsa de leche, tomar un servicio de transporte público, que vale más de $1.200 o comprar cuatro panes, que valen $800, apenas alcanza para comprar seis dulces, que miseria. El nuevo salario entonces queda en Quinientos catorce mil novecientos ochenta y siete pesos ($514.987), suma que puede gastar el Ministro de Protección Social, o más bien, de Desprotección, en un almuerzo en un restaurante de la zona rosa en Bogotá, debiendo millones de familias de colombianos vivir o mejor sobrevivir mes a mes con ese “generoso” aumento. Eso sí, haciendo magia.

Ahora que no venga el mecías a hacer populismo diciendo que él quería hacer un aumento mayor. Entonces por qué no lo hizo, el fue el que firmó el decreto, pero que además el aumento fue mayor a lo ofrecido por los empresarios, que era del 3%. Que generosidad, él hizo un aumento mayor en 0.64%, lo que en plata significa mensualmente Tres mil ciento ochenta pesos ($3.180), es decir, ciento seis pesos ($106.000) diarios, que generosidad. Ni para comprar un pan.

El aumento salarial no significa otra cosa que el deseo inquebrantable del gobierno y los empresarios de mantener a los colombianos en la más absoluta miseria. Ojala esto sirva para que los trabajadores, los desempleados, los subempleados, los pensionados, los que trabajan por las CTA, y aún aquellos que ganan más del salario mínimo se convenzan que no deben seguir apoyando al actual Presidente de la República, ni a los miembros de su bancada, integrada por los partidos de la U, Conservador, PIN, antes Convergencia Ciudadana, ADN, antes Colombia Viva, Colombia Democrática, Alas, Cambio Radical, Apertura Liberal, Mira y el País que queremos, además de un amplio sector del Liberal. En marzo y mayo tendremos la oportunidad de manifestar nuestra voluntad. Usted decide, no otra persona. No nos quejemos más, actuemos. Se me olvidaba. Feliz año 2010.

Los dejo con el aumento del salario mínimo:

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