¡NO ERA UN HOMBRE, ERA UN FERVOR POPULAR

El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán Ayala el 9 de abril de 1948.

En una historia política signada por dos partidos, Liberal (1848) y Conservador (1849), que un hombre saliera a hacer política desde la base popular, crearía un cisma, como lo creo Jorge Eliécer Gaitán, abogado penalista que se hizo conocer a nivel nacional, por sus denuncias en la Cámara de Representantes de la Masacre de las Bananeras (6 de diciembre de 1928) en Ciénaga (Magdalena), quien fuera del Partido Liberal, donde había nacido políticamente empezó a representar a los que hasta entonces no tenían voz, los hombres pobres, las masas populares, cuando las mujeres no tenían derecho al voto. De regreso en el Partido, su discurso se mantuvo contra la oligarquía liberal – conservadora, y los intereses extranjeros en el país, presentándose en una disidencia liberal en las elecciones de 1946, con Gabriel Turbay como el candidato oficial, lo que facilitó la victoria del candidato conservador, Mariano Ospina Pérez.

Después de la hegemonía conservadora en el poder de 1886 a 1930, y los gobiernos liberales de 1930 a 1946, el conservatismo en el poder se dedicó a usar su poder contra los liberales, asesinándolos por todo el país, a través de aparatos de muerte como los pájaros (Valle del Cauca) y los chulavitas (Zona Andina), contra lo que levantó su voz el líder popular, que cerraba sus discursos con frases como: ¡A la carga! o la de ¡No soy un hombre, soy un pueblo!. Esa oligarquía a la que criticaba, es la misma que se mantiene en el poder, usando métodos iguales o peores, contra los sectores populares, cada día más golpeados.

Gaitán nació en una familia de clase media, su padre un librero y su madre una maestra de escuela, que a pulso logró graduarse en la Universidad Nacional de abogado, yendo a Italia, donde cursó una especialización en Derecho Penal en la Universidad de Roma, siendo condiscípulo del profesor Enrico Ferri, padre de la escuela positivista, que llegó incluso a adoptar dentro de sus tesis jurídicas el tema que desarrolló Gaitán en su trabajo de grado, la premeditación, haciendo gala de una visión casi científica del derecho, visión que luego aplicó en las defensas penales que hizo y que desarrolló hasta el mismo día de su asesinato, ya que en la madrugada del 9 de abril había concluido la defensa de un militar de Manizales, que fue absuelto por el jurado de conciencia que existía por aquella época, y que hoy por su ausencia mantiene cercenada parte de la administración de justicia.

Preparado para el mundo del derecho, se dedicó a la política. Llegó a la Cámara de Representantes en 1928, después de haber pasado por la Asamblea de Cundinamarca, donde en 1929 se dio a conocer a nivel nacional, en un país donde no existían medios de comunicación como los hoy existentes, cuando adelantó el debate contra el gobierno de Abadía Méndez por la masacre que cometió el Ejército en las bananeras, cuando el ebrio general Cortés Vargas ordenó abrir fuego contra los huelguistas que laboraban para la multinacional United Fruit Company, hoy Chiquita Brands la misma que en EE.UU. aceptó haber patrocinado grupos paramilitares para asesinar sindicalistas, por lo que tuvo que pagar 25 millones de dólares a ese gobierno, no a las familias de la víctimas, que nunca verán justicia en sus casos.

En la década de 1930 fundó la UNIR (Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria) que tuvo vigencia efímera ya que en 1934 desapareció cuando fracasó en las elecciones para el Congreso, año en que regresó al Partido Liberal. Siempre llamó las cosas por su nombre. Fue nombrado alcalde de Bogotá en 1936 debiéndose retirar del cargo luego que los taxistas capitalinos se fueron a la huelga cuando los quería uniformar, como una forma de mejorar sus condiciones de trabajo, cuando el presidente López Pumarejo le retiró su respaldo. En el gobierno siguiente, del también liberal, Eduardo Santos llegó a ocupar el cargo de Ministro de Educación, iniciando el desarrollo de varias acciones tendientes a incentivar el que consideraba el vehículo para superar nuestro subdesarrollo, la educación.

En el segundo periodo presidencial de López Pumarejo ocupó el cargo de Ministro de Trabajo, cargo desde donde se dedicó a reconocer derechos a los trabajadores que luego quedarían plasmados en el Código Sustantivo del Trabajo.

A la par que su dimensión crecía entre las gentes humildes, se granjeaba más enemigos entre los familias propietarias del poder, que lo consideraban un peligro, peligro que logró sacar a la calle a quienes hasta entonces habían estado ausentes de la política, los pobres. Organizó marchas, concentraciones, adelantó acciones para culturizar al pueblo, entendido como aquella parte de la población que no tiene privilegios, cuando puso de moda los “Viernes Culturales”, no como hoy se conocen, es decir, el día para consumir bebidas embriagantes muchas veces para olvidar los problemas diarios, lo que es llamado viernes cultural, sino que eran conferencias que dictaba la tarde de los viernes en el Teatro Municipal, hoy Teatro Jorge Eliécer Gaitán, el que se llenaba con su presencia hasta las banderas. Así manifestaba su convicción que la educación era el medio para transformar al país, llegando a ser rector de la Universidad Libre, institución nacida fruto del más puro pensamiento liberal.

Fueron famosas sus manifestaciones, como la del silencio, o la de las antorchas, erigiéndose como la figura principal de la política del país, perfilándose como seguro Presidente en 1950, por lo que consciente, que podía ser asesinado, vaticinaba que si lo mataban habría una guerra, cosa que ocurrió desde el mismo momento en que se propago el grito ¡Mataron a Gaitán!, momento a partir del cual la capital se sumió en la devastación, hecho conocido como el “Bogotanazo”. El pueblo perdió la esperanza y el país se vio sumido en la Violencia, gobernado por conservadores y liberales, clase que había propiciado la muerte del líder popular, junto con la presencia de las fuerzas asesinas del país del norte, quedando ese hecho en la impunidad, ya que solamente a Juan Roa Sierra se le atribuyó el asesinato, estando incluso en tela de juicio su participación, pero de haber sido así, no fue el único que participó en la autoría material, mientras que los autores intelectuales se han mantenido ocultos, llegando incluso a asesinar al abogado que en la década de 1990 intentaba esclarecer el crimen, Eduardo Umaña Mendoza el 18 de abril de 1998, asesinato también impune.

El sacrificio de Gaitán hace pensar que pareciera, fuéramos un país condenado al fracaso, propiciado por la falta de conciencia entre la gente del común, que desconoce voluntariamente quienes son sus amigos, y cuales sus enemigos, por eso apoyan a los segundos, mientras desprecian a los primeros, como a Bolívar, Santander, Nariño, Carbonell, y miles y miles de hombres y mujeres anónimas que han dado su vida, por ver un país distinto, donde todos vivamos bien, en un país que lo tiene todo para salir adelante, ventajas que no tienen otros, que habiendo roto la indiferencia, hoy tienen un futuro promisorio, que tenemos la obligación de luchar por construir, como lo hizo Gaitán.

César Luque

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