TRAYECTORIA

Empecé mi carrera de abogado independiente en el 1998, habiendo trasegado por diferentes escenarios jurídicos, creyendo siempre que el ejercicio de la abogacía debe contribuir a que haya justicia, en todos los aspectos, por eso considero que se debe ser integral, más allá de cualquier especialidad o énfasis profesional que se tenga.

Desde entonces he estado dedicado al litigio, pero también al acompañamiento de diferentes causas sociales y políticas, donde el ejercicio del derecho, sirve para lograr el reconocimiento de los diferentes derechos que las personas tienen.

En derecho penal he sido defensor, teniendo que ver los rigores de un sistema oprobioso, donde muchas veces los inocentes son sometidos a vejámenes, que ni un culpable merecería, donde funcionarios muchas veces arrogantes, por hacer ver su poder, su fuerza, cometen atropellos, que afectan personas, familias y comunidades.

Como no recordar siempre, haber defendido a varios de los hombres que fueran detenidos en el 2006 en Inírida, acusados de integrar una poderosa célula de las FARC, siendo la mayoría, personas que con su esfuerzo intentaban sacar adelante a sus familias, comerciantes, trabajadores informales, supernumerarios, sometidos ante el gran poder de la Fiscalía General de la Nación, lo que hizo que fueran privados de su libertad por 27 meses, tanto en la cárcel Modelo de Bogotá, como en la de Villavicencio, hasta que aquellos a quienes defendí, fueron absueltos, con toda la estigmatización que contra ellos había desplegado la Policía y la propia Fiscalía. A uno de ellos incluso le incautaron sus bienes, alegando que eran de un cabecilla guerrillero, todo lo cual fue desvirtuado, para que después de más de diez años, se los entregaron devaluados, dañados, para tener que iniciar más acciones, en busca del resarcimiento de sus perjuicios. Una injusticia tras otra.

Tampoco puedo olvidar, como habiendo llegado a litigar ante la Corte Suprema de Justicia en su Sala Penal, defendiendo un aforado, pude ver como algunos magistrados de segundo orden, decían a boca llena, soy la Corte, para atropellar con su poder, porque en lo jurídico no daban la talla para estar allí, ya que había llegado por otras vías, aunque por el contrario, otros altos funcionarios, demostraban sapiencia y sobre todo humanidad, descubriendo que en ese mundo, muchas veces se imponen las veleidades de aquel que pretende nunca equivocarse, así pase por encima de las normas que juró respetar y hacer respetar.

De Fiscalía en Fiscalía, y de Juzgado en Juzgado, fui incursionando más, desde la capacitación, y luego desde el litigio en el mundo del trabajo, en el derecho laboral, tanto individual, como colectivo, y en asesoramiento sindical, de todo orden, desde la forma de defender a unos de sus afiliados, hasta hacer una negociación donde los trabajadores vean reflejados sus esfuerzos en las retribuciones por su trabajo, destacando la lucha por derechos, como la educación de los hijos de los trabajadores, y de los propios trabajadores, préstamos de vivienda, auxilios educativos, fortalecimiento del sindicato, en fin, mejoras que se deben conquistar con la lucha organizada.

Hoy con más de veinte años de experiencia en el mundo del derecho, entiendo más, que esas normas, desde las constitucionales, pasando por las del Código Civil, el Código Sustantivo del Trabajo, hasta el Código Penal, sirven para mejorar la vida de muchas personas, pero no sin lucha, sino con ella, en un país, donde todavía se tiende, a someter por la fuerza, por fuera de la ley, empezando por las autoridades, hasta los ciudadanos del común. En un sistema hiperinflacionario en materia legislativa, se requiere es construir una cultura de respeto, más que de castigo, y eso se hace con educación, con derechos, no con recortes, no con atropellos.

El mundo del trabajo en Colombia cada vez es más complejo, por las decisiones que han venido tomando los gobiernos de turno, que no defienden los intereses de la mayoría, sino de una élite, y de unos intereses extranjeros, que han visto, nuestro país es un buen negocio.

Hoy me dedico a asesor sindicatos, representarlos en proceso judiciales, donde los quieren o acabar o diezmar, a defender trabajadores, a defender victimas en procesos penales, pero también a defender personas que son llevadas a un sistema injusto, en buena medida, siendo inocentes, esperanzado en lograr contribuir a la construcción de un país decente, digno, libre y soberano, donde 50 millones que somos de colombianos, vivamos bien, porque nuestro país lo tiene todo, para que eso ocurra, de nosotros depende.

Siendo que para estudiar derecho trabaje en la construcción, desde obrero raso, que fue progresando laboralmente por sus estudios, hasta lograr convertirme en abogado, se que ese país lo podemos construir entre una buena mayoría, ya que siempre habrá una minoría cuyos intereses son los intereses de otros, de los extranjeros, de los explotadores, pero para eso se requiere nuestro mayor esfuerzo.

En el libro del politólogo español, Juan Carlos Monedero, Curso urgente de política para gente decente, cuenta una fabula, que el bosque ardía en llamas, por lo que los animales corrieron despavoridos para salvar su vida. En esas un colibrí volando, vio un lago, así que bajo y recogió agua en el pico, regresando hacia el incendio, pero antes de llegar, se encontró en el camino a un grupo de animales, uno de los cuales, más grande y fuerte, le dijo, idiota, piensa apagar el fuego con esas gotas de agua, respondiendo el colibrí, yo hago lo que me toca, no se ustedes, máxima que trato de poner en práctica, todos los días, no se ustedes.

César Luque    

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