LA COLOMBIA DE ÁLVARO URIBE VÉLEZ

Nuestra sociedad se degrada, bajo la mirada indiferente de muchos

César A. Luque F.

06/07/09

Nuestro país en toda su vida republicana (1819 – 2009) ha vivido muchas crisis, unas más graves que otras, pero en últimas, en medio de ellas, la sociedad en su gran mayoría ha mantenido una posición decente, la que parece desapareció. Su desaparición ha sido patrocinada por el caudillo que gobierna y todo su sequito, a quienes apenas una inmensa minoría les reprochan su actuar, pero los demás los aplauden o se muestran indiferentes frente a los hechos vergonzosos que comenten, los que en últimas son sus cómplices, no por acción, ya que no participan de esas acciones, sino por omisión, es decir, por seguir apoyando el régimen, buscando que el finquero paisa se perpetúe en el poder, sin importar el medio para hacerlo.

Son cientos los hechos que confirman esa tesis. Al inicio de su primer gobierno se descubrió lo que había hecho su ministro del Interior y Justicia, Fernando Londoño Hoyos, defraudar a Ecopetrol al comprar 20.000 millones de pesos en acciones de Invercolsa usurpando la condición de trabajador, para ganarse un jugoso descuento que la ley establece para los trabajadores cuando se vende una empresa del Estado, nada paso, y nada ha pasado, esas acciones no han sido devueltas aunque hay decisiones que así lo ordenan, como las del Consejo de Estado, la Procuraduría General de la Nación y un Juzgado Civil del Circuito de Bogotá, la justicia para nada les vale. Jorge Noguera nombrado director del DAS lo puso al servicio de Jorge 40, tenebroso jefe paramilitar. Incluso llegó al colmo del descaro, prestándole los carros de la institución para que se movilizara, pero lo más grave le brindó la información para que pudieran asesinar a varios dirigentes sindicales, especialmente en la Costa Atlántica. Acusado de todo esto por Rafael García su lugarteniente en la institución, fue enviado al servicio exterior en Milán (Italia) donde ocupó el cargo de cónsul. Hoy está detenido por delitos como concierto para delinquir, homicidio, prevaricato entre una amplia gama de conductas reprochables, luego de haber recibido el apoyo del presidente hasta última hora.   

El hermano del actual ministro del Interior y Justicia, Guillermo Valencia Cossio se encuentra detenido por haber puesto la seccional Medellín de la Fiscalía General de la Nación, donde era su director, ciudad en que su hermano tiene su mayor poder político, a ordenes de la maquina de matar del jefe paramilitar, Don Mario, hermano del desmovilizado jefe paramilitar alias El Alemán, pero su hermano no ve inconveniente en seguir ocupando el cargo, ese desde donde dirige al Inpec, institución que regenta la Penitenciaria La Picota, donde está recluido su hermano, el que ha sido acusado por la Fiscal del caso, de usar la camionetas del ministerio para movilizarse fuera de la cárcel, lo que incluso llegó a aceptar, al decir que esos carros estaban al servicio de su sobrino, el hijo del ministro y éste lo había recogido alguna vez allí.

Su base política en el Congreso en gran mayoría ha sido detenida por sus nexos con grupos paramilitares, así han parado en la cárcel por el Partido Conservador, Ciro Ramírez Pinzón, Alfonso Campo Escobar, Muriel Benito Rebollo, José María Imbett; del Partido Colombia Democrática, Mario Uribe Escobar (primo del presidente), Miguel de la Espriella (compadre del presidente), Álvaro García Romero, Ricardo Elcure, Eric Morris, Eleonora Pineda; del Partido Cambio Radical, Oscar Wilches, Rubén Darío Quintero, Humberto Builes, Reginaldo Montes, Edgar Ulises Torres, José Gamarra; del Partido de la U, Mauricio Pimiento, Carlos García Orjuela, Salomón Saade, Odín Sánchez, Miguel Ángel Rangel, Zulema Jattín; de Convergencia Ciudadana, Luis A. Gil, Luis Eduardo Vives, Alfonso Riaño, Juan Carlos Martínez; de Alas Equipo Colombia, Álvaro Araújo Castro, Álvaro Morón Cuello; del Movimiento Moral, Karely Lara, Alonso de Jesús Ramírez; del Partido Liberal, a veces en la oposición pero apoyando su gobierno, Juan Manuel López Cabrales, Dixon Ferney Tapasco, Pompilio Avendaño, Emilio Martínez Rosales, Jorge Ramírez Urbina, Emilio Ángel; de Apertura Liberal, Jorge Luis Caballero, Rodrigo Roncallo; de Colombia Viva, Dief Maloof, Jorge Castro Pacheco, Vicente Blel; de Convergencia Popular Cívica, Rocío Arias, Carlos Clavijo y contando, ya que decenas más se encuentran siendo investigados.

Pero como si todo eso no fuera suficiente, el DAS, para algunos el “cártel de drogas de las tres letras”, llegó además de estar al servicio de los paramilitares a dedicarse a la exportación de drogas, tal como lo ha manifestado Rafael García. Facilitó la información para asesinar a varios sindicalistas y lideres sociales, se dedicó a chuzar las llamadas de periodistas, magistrados de las altas Cortes, miembros de la oposición, miembros de ONG de DD.HH., abogados, y lo más insólito, miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, hecho por el que ya están detenidos nueve miembros de su más alta dirección, faltando que se le decida la situación a los cuatro últimos directores de la institución. Por un escándalo similar cayó el gobierno de Richard Nixon en EE.UU., pero claro esa es una democracia seria, no como la nuestra que ha sido narcodemocracia, parademocracia, teniendo su más profunda base en la corrupción, la politiquería y el clientelismo.

Cualquiera que viva en una sociedad civilizada, se aterraría, pero aquí no, hay colombianos que hacen oídos sordos a todo esto, ni siquiera se tocan por el asesinato de más de 1.500 jóvenes que fueron presentados por miembros de las Fuerzas Militares como integrantes de la guerrilla, siendo que su único crimen fue pertenecer a esa capa de la sociedad que no tiene trabajo, que no tiene salud, mucho menos educación, pasa hambre y ante la posibilidad de tener un trabajo aceptaron la invitación de los asesinos, esos que se visten de camuflado y dicen defendernos, por que en Colombia si hay héroes, sí las víctimas de aquellos que nos muestran como tales.

El rosario de hechos que dan vergüenza no se copa, falta el de la yidispolítica, que incluye todo el pago que el gobierno en cabeza de varios altos funcionarios hicieron a varios congresistas para que votaran en el 2004 la reforma a la Constitución que permitió la reelección presidencial, empezando por Yidis Medina, siguiendo por Teodolindo Avendaño e Iván Díaz Mateus, llegando ahora al tema de las notarias, esas que también fueron entregadas como pago, estilo senador Alirio Villamizar, a quien le fueron encontrados en su casa unos 1.000 millones de pesos provenientes de lo que cobraba por los contratos y las notarias que había obtenido, lo que se supo por las denuncias del ex superintendente Manuel Guillermo Cuello Baute, condenado por extorsionar a un notario para no sancionarlo, el que le pago con unas vacas, persona muy cercana al presidente Uribe, es su compadre.

Podría seguir enumerando inmensidad de hechos que demuestran el alto grado de degradación a que ha llegado el Gobierno Nacional para mantenerse en el poder, todo bajo la mirada cómplice de la mayoría de los colombianos, muchos de los cuales consideran la presidente el salvador del país, cuando éste pasara a la historia como uno de los más turbios y oscuros dirigentes que ha tenido. Todavía podemos ocuparnos de lo que pasa con nuestros hermanos colombianos, esos que mantienen sus familiares secuestrados, esos a quienes les han asesinado un ser querido, esos que están desempleados, esos que ahora ya no son pobres, sino miserables, esos colombianos que sufren bajo la mirada impávida de la mayoría de sus compatriotas, los que a veces olvidan que eso les puede pasar a ellos, así sean furisbistas. Se me olvidaba no hay que olvidar el asesinato de Francisco Villalba paramilitar desmovilizado, que fue tiroteado después de haber declarado en contra del presidente Uribe Vélez, señalándolo de ser uno de los que ordenaron la masacre de El Aro, donde fueron asesinados 15 campesinos, cuando era gobernador de Antioquia. Su declaración quiso ser desmentida, por una carta en donde le pedía perdón al presidente, carta que luego declaró firmó engañado por el viudo de la “monita retrechera”, Jesús Sarria, volviendo a reiterar su acusación. El prontuario se extenso.

Colombia merece volver a ser un país decente. 

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