IVÁN CEPEDA. EL REPRESENTANTE QUE BOGOTÁ MERECE

Su probado compromiso por los DD.HH., demuestra que podemos confiar en él   

César A. Luque F.

05/03/10

En una agradable reunión con un sindicato, uno de los asistentes le preguntaba a Iván, ¿Por qué debíamos confiar en él si llegaba a la Cámara, si todos los políticos se comprometen en campaña, pero no cumplen? La respuesta está en su trayectoria al servicio de los derechos de las víctimas de crímenes de Estado, labor en la que ha puesto en riesgo su propia integridad, lo que le ha valido hasta el exilio y el señalamiento constante de sectores retardatarios del país, que esperan que nadie alce la voz por los que no lo pueden hacer.

Iván desde la década de los 90´s, después de que fuera asesinado su padre, el senador de la Unión Patriótica, Manuel Cepeda Vargas, un político intachable, luchador por los derechos de los más desfavorecidos, ha dedicado su vida a la defensa de los DD.HH., esos que son violados a lo largo y ancho del país por paramilitares, agentes del Estado, y la guerrilla. Esa actividad la alternaba con una columna en el diario El Espectador, donde dejó ver su pensamiento durante varios años, y desde donde hizo valientes denuncias, incluso contra connotados hombres públicos, que luego se supo, como el lo denunció, tenían profundos nexos con los más peligrosos criminales que hemos tenido en toda nuestra historia, lo que le valió ser atacado desde la Presidencia de la República, por el primer mandatario y por el ex asesor presidencial José Obdulio Gaviria, ataques que respondió con más trabajo por los derechos de los que no tienen la posibilidad de defenderlos, después que desde su columna pidiera la renuncia del Rector de la Universidad de Córdoba por su nexos con grupos de paramilitares, causa a la que se unieron los trabajadores del claustro universitario sindicalizados, por lo que recibió más ataques del asesor presidencial.

En el año 2003 fue creado el Movimiento de víctimas de Estado (MOVICE), el que ha liderado desde entonces, haciendo parte desde hace algún tiempo al grupo de Colombianos y Colombianas por la Paz, desde donde ha venido planteando una salida política al conflicto armado que vive el país desde hace ya casi 50 años. También se ha desempeñado como profesor universitario.

Cuando se adelantaba el proceso de “sometimiento” de los grupos paramilitares, fueron invitados a la Cámara, los principales jefes de los grupos paramilitares Salvatore Mancuso, Ramón Isaza y Roberto Báez, donde cada uno les dirigió a los representantes un discurso, recibiendo como respuesta de la mayoría de ellos, soberanos aplausos. Una verdadera vergüenza, así el poder político nacional se ponía a los pies de los jefes paras, como se ha venido demostrando posteriormente. Era que muchos de esos representantes estaban aplaudiendo a sus “socios”, cuando no “patrones”. No se puede olvidar que después fueron detenidos por nexos con grupos paramilitares los representantes a la Cámara, Rocío Arias y Eleonora Pineda, aquellas que los escoltaron ese día, además de muchos otros como Odín Sánchez, Eulises Torres, Oscar Wilches, Dixon Tapasco, Karelly Lara, Álvaro Morón, Luis Caballero, Alfonso Campo, Alfonso Riaño, Emilio Ángel, José Herrera, Miguel Rangel, Alonso Ramírez, Rodrigo Roncallo, Gonzalo García, Jairo Llano, Juan P. Sánchez, Muriel Benito Revollo, Jorge Ramírez, José Gamarra, José M. Imbett, Remberto Montes, Rodrigo Burgos y Emilio Martínez.

En ese panorama en la Cámara, con tres jefes paras dirigiéndose a muchos de aquellos con quienes tenían pactos, allí en las barras estaba Iván Cepeda, enarbolando la foto de su padre que había sido asesinado por esos grupos de paras, en asocio de miembros de los cuerpos de seguridad del Estado, exigía justicia, verdad y reparación, principios que se la han desconocido a las víctimas del conflicto. Esa actitud valiente, también la dejo ver cuando se presentó ante la Embajada de Costa Rica en el momento cuando el primo del presidente, Uribe Vélez, Mario Uribe Escobar intentaba obtener asilo para evitar responder por sus nexos con grupos paras. Finalmente el asilo le fue negado, entrando y saliendo de la Picota, donde hoy otra vez está, ahora a ordenes de la Corte Suprema.

Por su lucha por los DD.HH. fue galardonado en el 2007 con el premio de la Libertad Roger Baldwin. Fue uno de los principales organizadores de la multitudinaria marcha contra la violencia de los paras el 6 de marzo de 2008, donde se reivindicaron los derechos de las victimas, reivindicaciones que se llevaron a un proyecto de ley, la ley de víctimas, que en el último debate fue enterrada en el Congreso por orden del Presidente de la República. Ese día la coalición de gobierno se puso contra las víctimas, y sus miembros, los integrantes del Partido de la “U”, Cambio Radical, Partido Conservador, Convergencia Ciudadana, hoy PIN, Apertura Liberal y Alas, votaron contra ese proyecto. Ojalá a favor de esos partidos nadie votara.

Junto a otro defensor de DD.HH., Jorge Rojas de CODHES escribió el libro, A las puertas del Uberrimo, en el que hacen una descripción descarnada del poder paramilitar en el departamento de Córdoba, todo alrededor de la finca del presidente Uribe Vélez, dejando ver lo que muchos no han querido creer, la coincidencia entre los intereses de los paras y el alto gobierno.

Algunos, incluido el presidente Uribe Vélez, han querido mostrar que el problema de las víctimas es económico, hecho que ha probado Iván no es así, ya que habiendo sido favorecido por una decisión del Consejo de Estado por el asesinato de su padre, en diciembre de 2008, el sigue luchando por la verdad, ya que ese tribunal sólo aceptó la omisión de funcionarios públicos en el crimen, pero no reconocieron la acción criminal que ejecutaron miembros del Ejército Nacional, por lo que sigue luchando ante la Comisión Interamericana de DD.HH., para que se declare la responsabilidad del Estado en el asesinato. Los dineros que le fueron reconocidos en la sentencia, Iván los donó, demostrando que su fin no es enriquecerse, a un fondo para hijos de las víctimas del genocidio que se adelantó y se adelanta contra miembros de la Unión Patriótica, para educación.

Presentó ante la Corte Constitucional una demanda para que sea declarada inexequible la Emergencia Social, por la que intenta el Gobierno Nacional beneficiar a los principales actores del Sistema General de Seguridad Social, dejando desprotegidos a millones de colombianos del común. Desde el Congreso impulsara una verdadera reforma a la Salud, que debe empezar por la derogatoria de la Ley 100 de 1993, ya que busca llegar a la Cámara por Bogotá a defender los derechos de los que no tienen voz en esos escenarios, impulsando una salida política al conflicto colombiano, así como por la independencia de los poderes, que no pueden seguir estando al servicio del que ocupe la silla presidencial.

Su campaña cuenta con el apoyo de muchos personajes de la vida nacional, pero especialmente la del maestro Carlos Gaviria Díaz, ex presidente de la Corte Constitucional, senador, fundador del Polo Democrático Alternativo, candidato presidencial en el 2006, guía de ética del POLO.

Bogotá merece estar bien representada, o será que lo ha estado cuando de los 18 representantes que tiene en la Cámara, solamente dos o tres se destacan por su trabajo allí, mientras los demás se dedican es a negociar su voto. Bogotá necesita estar representada por personas de alta condición moral y ética, que trabajen por el país, hecho que me permite atreverme a pedirle su voto por Iván. No le pesará.

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