CAFAM. DE LOS TRABAJADORES A UNA EMPRESA. PARADÓJICO

Sindicalistas en la dirección de la Caja pasan en silencio, o ¿serán cómplices?

César A. Luque F.

04/07/10

En estos días tan convulsionados políticamente, pasó desapercibida una noticia, que es muy grave para la clase trabajadora. La aprobación por parte de las Superintendencias de Subsidio Familiar y de Industria y Comercio de la fusión entre los almacenes Éxito, de la multinacional francesa, Casino y la Caja de Compensación CAFAM, para que la primera pase a administrar durante los próximos 15 años, y digámoslo de una vez, para siempre, los 38 supermercados de la Caja, esa que es patrimonio, no de particulares, sino de los trabajadores colombianos, representados en los más de 500.000 afiliados a ella. Por esa negociación desaparecerá la marca CAFAM, pasando a administrar 91 droguerías de almacenes Éxito, Ley y Pomona, todo lo que pone en peligro a cientos de trabajadores de CAFAM de los supermercados, todo ante la mirada silenciosa, o por qué no decirlo, cómplice de quienes como representantes de las centrales de trabajadores (CUT, CTC y CGT) tienen asiento en el Consejo Directivo de la Caja, el que aprobó la fusión.

Lo anterior requiere un análisis que incluya la historia de CAFAM, para ver su importancia. El antecedente más remoto del subsidio familiar lo encontramos en la firma de la convención colectiva entre la Empresa Ferrocarril de Antioquia y sus trabajadores, que se dio en 1949, donde se pactó que la empresa pagaría 3 pesos de subsidio por cada hijo de trabajador menor de 15 años. El siguiente episodio se dio cuando en 1954 en Medellín la Unión de Trabajadores de Colombia (UTC), antecedente en 1964 de la Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia (CSTC), la que a su vez precedió hasta 1986 a la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), aprobó la creación de cajas, con aportes de los trabajadores, lo que finalmente no ocurrió, cuando ese mismo año la Asociación Nacional de Industriales (ANDI) sugirió al gobierno su creación, todo lo que llevó a la fundación el 30 de junio de 1954 de la primera caja, la Caja de Compensación Familiar de Antioquia (COMFAMA), que empezó a funcionar dos meses después. En 1957 se hizo obligatoria la creación por todo el país de cajas de compensación, para que pagaran el naciente subsidio familiar, forma de buscar un mejor futuro para los niños.

El 3 de octubre de 1957 la Cámara de Comercio Colombo Americana fundó la Caja de Compensación Familiar, COMCOLAM, después CAFAM, la que se ha destacado por su trabajo no solo en subsidio, sino en salud y educación. En 1965 creó dos consultorios pediátricos, entrando en la salud, siendo ese año en el que también abrió las puertas el primer supermercado en el centro de Bogotá. En 1970 creó el centro vacacional de Melgar (Tolima) con capacidad para albergar a más de 4.000 personas, incluyendo los hoteles Almirante y Kualamaná, mientras que en 1973 creó el Colegio CAFAM y en 1988 el premio Mujer CAFAM, para resaltar el papel de la mujer en el desarrollo del país, mientras que a partir de 1993 puso en funcionamiento la IPS, y en 1996 el Centro de Educación para el Trabajo. Su más reciente obra es el Teatro de Bellas Artes en la Floresta, que se puso en funcionamiento en el 2008, con 1006 sillas, a la altura de los mejores teatros de América.

En esa caja de compensación, como de todas en el país, del Consejo Directivo hacen parte representantes de los trabajadores y de los empresarios, que son postulados los trabajadores por las centrales obreras. En CAFAM cumplen una opaca tarea en nombre de los trabajadores el secretario general, que parece más el propietario, de la CGT, Julio Roberto Gómez, hoy en el gobierno y candidato a ser Ministro de Trabajo, asiento que tiene allí por más de dos décadas, así como tiene otro por más tiempo Gustavo Serpa de la CTC y por la CUT, la señora Cecilia Escorcia, y Gustavo Charcas también con muchos años allí, a quienes no se les conoce pronunciamiento alguno respecto de la fusión CAFAM – ÉXITO, transacción que muy seguro llevara a la calle a más trabajadores, que no tienen en los supermercados de la Caja el perfil de los empleados del ÉXITO, jóvenes explotables, incluso por Cooperativas de Trabajo Asociado, el gran enemigo del trabajo hoy en Colombia.

Por este negocio, un patrimonio de los trabajadores pasa a una multinacional, la que se convierte así en el mayor supermercado del país, disputando uno a uno los clientes con otra multinacional, también francesa, CARREFOUR, los que unidos golpean duro a las tiendas y los pequeños supermercados, donde deberíamos mercar los trabajadores. Allí si les pagan a los empacadores no como en los grandes supermercados, donde les dan la oportunidad de pedir “limosna”, extorsionando psicológicamente a sus clientes.

Está demorado el movimiento sindical en pedir cuentas a sus representantes en las Cajas de Compensación, ya que muchos una vez nombrados, se olvidan de sus nominadores, y muchas veces, por lo menos en CAFAM, no consideran a los trabajadores de esa caja, como sus pares, sino como sus servidores. Que paradoja, trabajadores que olvidan la defensa de los intereses de los de su clase. Claro, ahora es difícil pensar que Julio Roberto Gómez y personajes parecidos a él, sean trabajadores, más bien son negociantes de su condición, a la que le han sacado provecho, tal como lo hace desde hace ya bastante, el nuevo vicepresidente, Angelino Garzón. Con ellos renace la palabra, esquirol.

Un oscuro panorama parece cernirse sobre los trabajadores de todas las Cajas de Compensación, un enemigo declarado de los parafiscales y del salario mínimo ha sido designado Ministro de la Protección Social, Mauricio Santa María, mientras en educación la situación no es más halagüeña, fue nombrada una gerente, no una ministra, María Fernanda Campo, hasta entonces presidenta de la Cámara de Comercio de Bogotá. Y así algunos piensan que hay que esperar parabienes de este nuevo gobierno. Ingenuos.

cesarluque@yahoo.com

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