REHACER EL PAÍS, EL ÚNICO CAMINO

El país lo tiene todo para convertirse en una potencia, de nosotros depende

César A. Luque F. 05/07/13

Cada día se hace más apremiante buscarle verdaderas soluciones a los graves problemas nacionales, no apenas maquillarlos, o hacer alguna reforma, que cambie para que todo siga igual. Hoy podemos decir que no tenemos un solo sector que no esté en crisis, debiendo entonces plantearnos, cada quien en su lugar, desde su punto de vista, la pregunta, qué hacer, teniendo que decir lo que alguna vez sostuvo el gran pedagogo brasileño Paulo Freire en su obra, La importancia de leer y el proceso de liberación, debemos rehacer nuestro entorno, rehacer la sociedad colombiana. Si no somos capaces de darle un viraje al país, este será en poco tiempo más inviable que ahora, lo que traerá más miseria, pobreza, falta de oportunidades, en general, mayor desigualdad para el pueblo colombiano, mientras la opulenta clase dirigente, que ni tiene clase, ni dirige nada, por su mediocridad, alcanzara más riquezas, trazando el destino de todos a través de sus decisiones, esas que solo a ellos favorecen. Es hora de que el pueblo tome las riendas de su destino, no le permita a estos mediocres que nos sigan acabando el país, todos podemos contribuir.

Colombia es un verdadero tesoro natural, que está siendo sacrificado para el beneficio de unos pocos, por lo general multinacionales, que no nos están dejando sino problemas sociales, acabando nuestra naturaleza. Se llevan nuestro petróleo, mientras nosotros pagamos la gasolina más cara de todo el continente americano. Las ganancias quedan fuera del país en manos de unas pocas multinacionales, mientras aquí sus trabajadores a través de diferentes formas jurídicas son explotados al máximo, con el beneplácito del gobierno, su cómplice. Igual pasa con nuestro oro, nuestro níquel, nuestro ferroníquel, nuestra madera, y en general todo lo que de nuestra naturaleza se pueda vender en otro lugar del mundo.

De que nos ha servido, lo que en la escuela nos repetían, que estuviéramos orgullosos de tener dos mares, si ni siquiera tenemos una flota mercante, la que teníamos la acabaron en el gobierno de Ernesto Samper, eso sí tras celebrarle sus 50 años, gastándose los recursos que le quedaban. Esa flota que empezó a navegar en 1947 para llevar nuestro café al mundo, ya no existe, claro, el café casi que tampoco, hoy importamos café de baja calidad de Perú o Guatemala para el consumo interno, mientras el nuestro, poco, pero de alta calidad abastece el mercado mundial. Nosotros usamos la pasilla. Al fin y al cabo, como dijo un conocedor, el consumo nacional no exige calidad. Cierto.

Y así puedo seguir por muchos sectores, pero quiero parar en unos neurálgicos para el país, empezando por el Estado, integrado por los tres poderes creados por Charles Louis de Secondat, el Barón de Montesquie en su obra El espíritu de las leyes, pensamiento de la Revolución Francesa (1789) y la creación del Estado moderno. Esos tres poderes están carcomidos por la corrupción, puestos al servicio de los poderosos, con el apoyo de los explotados, que a través de los medios de comunicación son paulatinamente “domesticados”, para que terminen apoyando a sus verdugos. Los casos son numerosos.

Millones de trabajadores sin derechos, con escasos ingresos, apoyan a Álvaro Uribe Vélez, creador y ponente, cuando era senador del Partido Liberal, de las leyes 79 de 1988 y 50 de 1990. Por la primera se crearon las Cooperativas de Trabajo Asociado (CTA), esas que dicen, se acabaron, pero ahora siguen explotando a los colombianos a través de otra figura jurídica creada por los legisladores del régimen, las S.A.S., y por la segunda se acabó la estabilidad laboral, el reintegro, la retroactividad de las cesantías, creándose un negocio con el dinero de los trabajadores para que se enriquecieran más los banqueros, los fondos de cesantías. Pero además en su gobierno impulsó la creación de la ley 789 de 2002, por la cual no anochece a las 6:00 p.m., sino a las 10:00 p.m. para robarle a los trabajadores el recargo nocturno (35%), igual se golpeó de manera grave el contrato de aprendizaje, permitiendo el pago a los aprendices de apenas el 50% del salario, se redujo la indemnización por despido sin justa causa creada en la ley 50, para que a los empresarios les salga más barato despedir a sus trabajadores, se redujo el pago por el régimen de horas extras, en general se golpearon duro los derechos de los más pobres.

Pero eso no fue todo. La reforma pensional hace cotizar más para recibir menos, debilitando la negociación colectiva. El Ejecutivo actual sigue atacando a los más humildes, poniéndose al servicio de las multinacionales, por ejemplo, dándoles nuestras tierras, y poniendo nuestra vida en peligro, impulsando la salud como negocio, aunque diga lo contrario. A la par la mayoría de los congresistas, aprueban normas contra el pueblo, motivados por intereses personales, como de quienes fueron a Corea del Sur patrocinados por ese país, para que le aprobaran el TLC, ese que dejará a miles de colombianos desempleados. Esos congresistas son elegidos por el pueblo, que si eligiera bien, en defensa de sus intereses, otro gallo cantaría. No es sino ver el trabajo de los pocos congresistas que defienden al pueblo. Son pocos, pero hacen denuncias que a veces ponen a pensar a un buen puñado de colombianos. De esos congresistas hacen parte Jorge Robledo, Iván Cepeda, Gloria Ramírez, Wilson Arias, Alexander López, Hernando Hernández, Camilo Romero, y otros.

Pero si el Ejecutivo y el Legislativo están corrompidos, el poder Judicial no lo está menos, empezando por las altas cortes, hasta llegar a los juzgados de pueblo, salvo contadas excepciones, como lo están Fiscalía y Procuraduría, ésta dirigida por un cavernícola, protector de ciertos focos de corrupción y delincuencia selectiva, y la Contraloría al servicio de quien usa los recursos de la entidad, que nada recupera, para satisfacer sus excentricidades, como llevar la sede de la entidad a un centro comercial, gastando millones a manos llenas.

Otros sectores también requieren rehacerse. El sindicalismo que por factores internos y externos sólo agrupa el 3.77% de los trabajadores, siendo indispensable para representar a los que hacen la riqueza, los trabajadores. Las centrales sindicales requieren un vuelco total. La CGT está para servir a su presidente, la CTC está dominada por una clase alejada de los trabajadores y la CUT con una reciente votación para elegir a sus dignatarios, vio cómo se impusieron la abstención y el voto en blanco, resultado que debería suscitar un debate interno, ese que requieren muchas federaciones y sindicatos, si no quieren desaparecer sin pena ni gloria, o ser superados por otras organizaciones. La tarea es gigante, pero también nuestra fuerza, si salimos de ataduras y ponemos nuestro saber al servicio del país, para que las generaciones futuras sean felices, como hoy debemos serlo nosotros.

   cesarluque@yahoo.com      @CesarALuqueF        www.escuelapopularjmc.co

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