LA IZQUIERDA HOY

Derecha o izquierda, el debate está vigente

Muy pocos recuerdan que el 28 de agosto de 1789 en la Asamblea Nacional de Francia por primera vez se habló de la izquierda y la derecha, como dos formas contrarias de hacer política, en últimas de buscar el ejercicio del poder en una sociedad determinada. Hoy más que nunca, se hace necesario hacer hincapié en las diferencias ideológicas que encarnan el ejercicio de la política desde la derecha, frente a aquellos que la practicamos desde la izquierda, ya que se ha venido difundiendo en algunos círculos de la sociedad colombiana, especialmente de funcionarios del actual gobierno que hacer esa diferenciación esta pasada de “moda” y que es un tema trasnochado, cuando es de palpitante actualidad, como lo veremos más adelante.

Veamos entonces que pregona cada una de esas formas de hacer política, la izquierda y la derecha, empezando por decir, que el ubicarse en cualquiera de las dos es una verdadera actitud frente a la sociedad, basada en una concepción propia del hombre[1]. Mientras la derecha, bajo la que hacen política los conservadores y aún muchos liberales, o más bien conservadores liberales, no solo de Colombia, sino del mundo, ha defendido como valores propios de su quehacer diario, el orden, la tradición, la autoridad, y en general la conservación de la sociedad tal como se encuentra estructurada, quienes hemos marchado bajo las banderas de la izquierda hemos defendido la implantación de una democracia real, el cambio de la sociedad para que exista igualdad, justicia social y solidaridad entre las personas que la integran, diferencias ideológicas que delimitan concretamente quienes son de derecha y quienes de izquierda.

Mientras se puede decir que la izquierda francesa y por tanto la mundial, afincó sus bases ideológicas en los postulados del ginebrino, Jean Jacques Rousseau que sostenía en sus obras más importantes, el Contrato Social y el Emilio, que el hombre nacía bueno y era la sociedad la que lo corrompía, al haber permitido la imposición de la propiedad privada y las desigualdades, defendía así una visión optimista del hombre y por tanto de la sociedad, a la vez la derecha construyó sus postulados a partir de lo sostenido por el inglés Thomas Hobbes en su obra El Leviatan, que el hombre era un lobo para el hombre, es decir, defendía así una visión pesimista del hombre y de la sociedad. Mientras que para el primero, el hombre era bueno, por tanto se le debía respetar su libertad, para el segundo, el hombre era malo, por lo cual era necesario imponerle la autoridad.

A partir de esos doctrinantes y muchos más, se fueron construyendo las concepciones de la derecha y la izquierda a lo largo de los siglos XVIII, XIX y XX sin que hoy la mayoría de la sociedad tenga claras las diferencias de pertenecer a una u otra, siendo por tanto objeto de fácil manipulación a la hora de elegir las personas y los partidos políticos que han de direccionar nuestra sociedad, no sólo en lo local, lo regional, lo nacional, sino en lo mundial. Hoy de acuerdo a lo sostenido por el autor Weber, de izquierda son las personas que se resisten a la injusticia, al desatino en la forma de gobernar, la violencia, la desigualdad en las oportunidades, en general las que atribuyen la responsabilidad de la situación actual a la mala organización de la sociedad, no a un orden que pregona que siempre tendrán que existir ricos y pobres, privilegiados y desvalidos, preparados e ignorantes, como una forma de mantener el equilibrio social, postulados que defienden quienes pertenecen a la derecha, los que también piensan que debemos vivir en una democracia de “incompetentes”, donde unos pocos deberán gobernar por siempre (Uribe y sus aliados, eternos), mientras los demás debemos someternos a su autoridad. En los partidos de derecha mandan son sus cúpulas, tipo Partido de la U (Juan Manuel Santos y Carlos García Orjuela), Partido Colombia Democrática (Mario Uribe Escobar, primo del presidente), Partido Colombia Viva  (Dief Malof, preso), Partido Convergencia Ciudadana (Luis Gil), Partido Cambio Radical (Germán Vargas Lleras), mientras que en los partidos de izquierda deben gobernarlos las bases, quienes por mecanismos democráticos deben tomar las decisiones que los afectan, especialmente su dirección, como lo hizo el Polo Democrático Alternativo en noviembre pasado. 

Pero como el tema es la izquierda hoy, a decir de Weber la izquierda pregona tres objetivos principales, la implementación de una democracia real, no una apenas formal como la existente en nuestro país; el dominio de nuestro destino colectivo, sobre todo el dominio de la economía, la que no debe estar supeditada a autoridades externas tipo Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM), Banco Interamericano de Desarrollo (BID), etc.; y la humanización de la sociedad, objetivo que se logra cuando haya desarrollo para los individuos que la componen, o como dijo Karl Marx “Lo que deseamos es una sociedad donde el libre desarrollo de cada uno sea la condición de la plena expansión de todos”, debiendo por tanto estar la ciencia, la tecnología, la técnica y la economía al servicio de ese desarrollo humano, sus logros deben por tanto dar como resultado la obtención de justicia social, democracia real, tiempo libre, cultura.

Si bien los anteriores postulados son algunos de los más importantes que debemos defender quienes pregonamos ser de izquierda, no todos los pertenecientes a la izquierda coincidimos en la forma de ponerlos en práctica, existiendo también según Weber tres izquierdas, la extrema izquierda que concibe que la sociedad no se puede transformar, sino que es necesario destruirla para construir una nueva, totalmente distinta; la izquierda reformista que pregona una transformación de la sociedad a través de cambios necesarios para dignificar la vida de sus habitantes y la izquierda moderadao centro izquierda que promueve reformas leves en la sociedad. Igual en la derecha habría tres o cuatro, la extrema derecha esa llamada facista, que busca gobernar la sociedad bajo postulados como el racismo y la discriminación; la derecha reaccionaria que añoran tiempos pasados donde la gente no protestaba, solo obedecía; la derecha conservadora y liberal que cree que los cambios antes que beneficios conllevan desventajas y finalmente la derecha de centro, que algunas veces llega a tomar postulados leves de la propia izquierda, pero no deja de proteger los intereses de los privilegiados, industriales, grandes comerciantes, ganaderos, terratenientes.

Finalmente existe un valor que es defendido tanto por la derecha como por la izquierda, pero desde un punto de vista diferente, que marca una de las principales diferencias entre una y otra, la libertad. Mientras la derecha la defiende como máximo valor de su ideología, la izquierda la defiende sólo en asocio de la igualdad. Defender la libertad como lo hace la derecha es decir, todos somos libres de hacer lo que queramos, que en entorno social en donde existen desigualdades profundas se traduce, en que solo pueden hacer lo que quieran quienes pueden pagar por ello, como quien desea tener salud y paga por ella puede escoger su E.P.S., quien desea viajar es libre de hacerlo, pero solo lo podrá hacer quien tenga dinero para costearse ese lujo, el que quiera hacer empresa, lo puede hacer, pero sólo lo logrará quien tenga los recursos para ello, mientras que la izquierda defiende la libertad pero en un entorno de igualdad, no donde todos seamos iguales, que es el sustento de la unanimidad, sino en un entorno de igualdad de oportunidades, es decir, que se acceda a un cargo por mérito o talento y no por “palanca” o para el pago de cualquier favor, “político”, de despotismo, sexual, etc., así la libertad tiene un significado diferente, ya que bajo un modelo de igualdad, hay sí, el individuo es libre de trabajar o no, teniendo acceso al trabajo, viajar o no, si ha tenido derecho a obtener los recursos necesarios, eso marca la diferencia entre derecha e izquierda.

Hoy más que nunca en nuestro país se hace necesario que cada uno de los colombianos se pregunte, ¿que ha defendido y que defiende con su voto?, ¿de que elementos echa mano para resolver a quienes apoya?, ¿que conducta tiene en su vida diaria?, de izquierda o de derecha, o ¿vota por la izquierda y defiende personalmente postulados de la derecha?, o ¿vota por la derecha quizá porque un candidato es amigo suyo, o es buena persona, o es bien parecido, pero cree que hay que defender los postulados de la izquierda?, no será entonces mejor votar en el marco de un pensamiento de clase, es decir, por los partidos políticos (Polo Democrático Alternativo, en mi caso) y los candidatos que defiendan la imposición en nuestra sociedad de la igualdad de oportunidades que nos haga libres, en general por quienes defienden a nuestra clase, la media y la baja y no apoyar a quienes buscan el respaldo de esas capas sociales, pero defienden los privilegios de aquellos que nos han gobernado durante “apenas” los últimos 187 años de vida republicana, desde que el 7 de agosto de 1819 lograron nuestra independencia, Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander, José Antonio Anzoátegui, Inocencio Chinca, James Rook, y miles y miles de patriotas que lucharon y ofrendaron su vida por nuestra independencia, la que hoy nuestros, mal llamados dirigentes entregan cada día a los Estados Unidos y a los organismos internacionales, no se sino ver la reciente visita del Presidente a suelo estadounidense. Las próximas elecciones marcaran la diferencia. ¡Usted decide¡.  César A. Luque F.  cesarluque@yahoo.com


[1] Henri Weber. La izquierda explicada a mis hijas. Fondo de Cultura Económica. Argentina. 2001.

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