JOSÉ JOAQUÍN SALCEDO, UN VERDADERO INFLUENCIADOR

Su nombre no debe significar mucho para quiénes lean estas líneas, ya que las nuevas generaciones no lo conocieron, y las viejas, si lo conocieron, puede que ya lo hayan olvidado. José Joaquín Salcedo Guarín (8 de diciembre de 1921 – 2 de diciembre de 1994) fue un monseñor de la Iglesia Católica, que dirigió durante 40 años la Acción Cultural Popular (ACPO), usando los medios de comunicación de la época para la educación popular, especialmente la radio, por Radio Sutatenza.

Radio Sutatenza nació en el municipio que lleva el mismo nombre en el Departamento de Boyacá, de la mano del monseñor José Joaquín Salcedo en 1947, cuando en el país existía, más que ahora, un alto índice de analfabetismo, y falta de cultura, tiempo en que se intentaba industrializar, requiriendo un agro fuerte, que aún no tenemos, en un país que actualmente importa 14 millones de toneladas de alimentos, que podemos producir aquí.

Sin mayores medios de comunicación, aún sin televisión, faltaba crear un medio para alfabetizar y enseñar aritmética, además de poder tratar temas del agro. José Joaquín, con su hermano, Antonio Salcedo, idearon, ya que las escuelas estaban lejos, en buena parte del territorio nacional, que Radio Sutatenza podría llegar al patio o la sala de cualquier casa en el campo, o en las ciudades, para enseñar el alfabeto, hablar de salud, aritmética, economía y trabajo, a lo que se le agregaba el cultivo de la vida espiritual, por obvias razones.

Por Radio Sutatenza monseñor Salcedo buscaba hacer una verdadera revolución, para la que se requiere indiscutiblemente el conocimiento, conocimiento que debe servir para mejorar el nivel de vida de la gente del común. El país entonces pasaba por fenómenos que marcarían su vida para siempre, el asesinato del líder popular, Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948, la llegada al poder el conservador Laureano Gómez (1950), la dictadura del general boyacense, Gustavo Rojas Pinilla (1953 – 1957), la Junta Militar (1958), y la implementación del famoso Frente Nacional (1958 – 1974), forma de repartirse el poder entre liberales y conservadores, la presencia de las Guerrillas de los Llanos, o la aparición en la década del 60, de los grupos guerrilleros, FARC, EPL, y ELN, entre otros muchos. Durante todo ese tiempo, Radio Sutatenza seguía en el aire, cumpliendo la tarea que el monseñor Salcedo se había impuesto.

Hernando Bernal, uno de los directores que tuvo la Radio Sutatenza, sobre lo que hacían dijo: “el conocimiento se complementaba por campañas permanentes para el mejoramiento de la nutrición y de la vivienda, de la conservación del suelo y defensa de los recursos naturales; del incremento de la productividad de la economía campesina mediante mejores prácticas agropecuarias y el desarrollo de actitudes de trabajo en equipo y el favorecimiento de la recreación mediante el deporte”.

A las clases por radio, se le sumaron libros, cartillas, discos de estudio, sistema de aprendizaje por correspondencia, institutos campesinos y escuelas radiofónicas, además del periódico El Campesino, y el programa de voluntarios y auxiliares campesinos, todo lo que sumado multiplicaba el aprendizaje en el campo.

Cecilia Reyes, que fue miembro de la Junta Directiva de ACPO, decía al respecto: “Este quijote de la educación (refiriéndose a Joaquín Salcedo) tuvo la genial idea de conseguir le donaran una cantidad de radios que solo sintonizaban Radio Sutatenza, los cuales fueron regalados inicialmente al campesinado boyacense y después a todos los campesinos de Colombia. A través de ellos se alfabetizaba y luego se daban clases de materias diversas, se les enseñaban métodos de cultivo y manejo del agro. Estos cursos tenían como soporte el material escrito que se entregaba (el periódico El Campesino) los domingos en los atrios de las iglesias de los pueblos; así como cartillas, todo lo cual se imprimía en la editorial Andes, también de propiedad de ACPO”.

Pronto lo que nació con dificultad, convirtió al padre Salcedo en un asistente asiduo a la ONU en Nueva York, buscando fondos para sostener el proyecto, y para ampliarlo a más partes del país, donde era muy bien recibido, y le hacían ecos a sus peticiones.

Aline Helg, en su libro La educación en Colombia: 1918-1957 dijo “En 1953 una misión de la Unesco entró a participar en la organización de las escuelas radiofónicas; al tiempo que los hermanos cristianos redactaron el primer folleto de alfabetización orientado a complementar el curso de radiodifusión. Al año siguiente se abrieron dos institutos campesinos en Sutatenza bajo la dirección de los hermanos cristianos, para formar a los coordinadores de las escuelas radiofónicas. En 1955, en 601 de las 983 parroquias rurales de Colombia, había una escuela ACPO con su coordinador, bajo el control del cura”, complementando: “ACPO afirmaba que los alumnos analfabetos con que contaban habían aprendido a leer y a escribir en el espacio de seis meses”.

Para 1968 ya la Radio Sutatenza era el proyecto educativo más grande en el país, apoyada por las emisoras instaladas además de Sutatenza, en Belén, Magangué, Bogotá, Barranquilla, Cali y Medellín. Todo seguiría marchando hasta 1978, cuando se viene abajo el proyecto, por el poder que había venido adquiriendo la televisión, y las emisoras de radio comercial, que venían creciendo por todo el territorio, adquiriendo mayor penetración, siendo el año 1989 el momento en que salió del aire uno de los mayores proyectos, mientras su creador murió cinco años después. Ese gran proyecto educativo creció de la mano de un verdadero influenciador de su tiempo, monseñor José Joaquín Salcedo, un hombre adelantado a su época, que entendió que los medios de comunicación, eran una herramienta maravillosa, para educar a la gente que más lo necesitaba, los de menores recursos, y nulas oportunidades.

La educación popular de Radio Sutatenza fue fuente de inspiración, para varios de sus teóricos, y dio impulso al modelo del mayor pedagogo del continente, Paulo Freire, ese hombre que transformó la educación del país más grande América del Sur, Brasil. Hoy el lugar de Radio Sutatenza lo ocupan las Escuelas Digitales Campesinas dirigidas por la propia ACPO.

Durante su existencia desde 1947 a 1994 sirvió a la educación de más de dos millones de colombianos. “Se distribuyeron 6.453.937 cartillas de Educación Fundamental Integral en 955 municipios del país. El periódico El Campesino editó 1.635 números consecutivos para un total de 75.749.539 de ejemplares. Se respondieron 1.229.552 cartas provenientes de los alumnos y oyentes de las emisoras y de los lectores del periódico. Se realizaron 4.365 cursos de extensión en 687 municipios del país. Las emisoras de la cadena de Radio Sutatenza transmitieron programas durante un total de 1.489.935 horas. Se repartieron 690.000 Disco Estudios en conjunto con 170.000 cartillas, las cuales se hicieron llegar a 687 localidades” (Boletín Cultural y bibliográfico del Banco de la República Vol. 46. Núm. 82, 2012).

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