UNIVERSIDAD NACIONAL EN PELIGRO

César A. Luque F. cesarluque@yahoo.com @CesarALuqueF 10/11/13

Es un patrimonio de la nación que debemos defender. Es indispensable para el futuro del país, que requiere de sus profesionales y su investigación.

Hoy la Universidad Nacional está en peligro, no solo en su infraestructura en la sede de Bogotá, sino en su existencia, y peor aún en su calidad, lo que al alto gobierno no preocupa, empezando por el Ministerio de Educación, donde su titular está más preocupada por sus predios, y los de su exesposo, el Ministro de Agricultura, en el Vichada, que en elevar la calidad de la educación, y por supuesto la cobertura, cada día menor para quienes no tienen recursos económicos, como está confirmado a través de los préstamos del Icetex, que convertido en banco, pone a los recién graduados y sus familias a pagar altos intereses, empeñando su futuro, en un ambiente de desempleo, aumentado paradójicamente por la ley del primer empleo, que permite la ilimitada llegada de trabajadores extranjeros profesionales, hoy ocupantes de muchos cargos.

Esta universidad que a muy pocos importa, a veces ni a los propios directivos, fue el resultado del pensamiento del general Santander, que como presidente encargado, fundó la Universidad Central de la República con sedes en Quito, Bogotá y Caracas, institución que seguía el pensamiento de la Expedición Botánica, la más alta expresión investigativa en la Colonia, que fue liderada por el sabio José Celestino Mutis. La universidad fue cerrada, dejando un gran vació que fue llenado, cuando en 1864 José María Samper presentó un proyecto de ley al Congreso para crear una nueva, la Nacional, que entonces se llamó Universidad Nacional de los Estados Unidos de Colombia, fundada por la ley 66 de 1867, contando inicialmente con 6 facultades: Derecho, Medicina, Ciencias Naturales, Ingeniería, Artes y Oficios y Literatura y Filosofía.

Su primer rector fue Manuel Ancízar, aunque Ciro Quiroz dice que fue el segundo, porque para él el primero fue Ezequiel Rojas, fundador del Partido Liberal en 1848. Otros sostienen que Rojas nombrado, no se pudo posesionar por problemas de salud, siendo nombrado entonces, Ancízar.

La Universidad ha tenido que enfrentar periodos difíciles, como en la época de la Regeneración de Rafael Núñez, cuando sus actividades pasaron al gobierno nacional, que dividió sus facultades. Su renacimiento se dio en el gobierno de Alfonso López Pumarejo, que por la ley 68 de 1936 ordenó la construcción en Bogotá de la Ciudad Universitaria o Ciudad Blanca, para agrupar las facultades. Varios de sus edificios han sido declarados monumentos nacionales, después que dos alemanes, uno pedagogo y otro arquitecto, Fritz Karsen y Leopoldo Rother la diseñaron y la empezaron a levantar. El pulmón universitario cuenta con 121 hectáreas, que tiene 308.541 m2 construidos, zonas verdes, un estadio, 150 edificios, de los cuales 110 están en mal estado, cuya restauración, reforzamiento y recuperación vale unos 2 billones de pesos, estando hoy afectadas las facultades de enfermería, arquitectura, diseño, cine y televisión y derecho, debido a que se han tenido que cerrar algunas instalaciones, debiendo dar clase hasta en el estadio y los parques.

Además de la sede en la capital, tiene sedes en Medellín uno de cuyos edificios fue construido por Pedro Nel Gómez, donde está la facultad de Minas, desde que se incorporó en 1936 la Escuela Nacional de Minas creada en 1886. En Manizales su sede está en la antigua Estación del Cable Aéreo, creada en 1944 por iniciativa del senador Francisco José Ocampo, cuando los senadores se interesaban en la educación. En Palmira está la sede en un edificio diseñado por Leopoldo Rother, incorporando la Escuela Superior de Agricultura Tropical fundada en 1934. En Leticia está la sede de la Amazonia creada en 1989, en Arauca la de la Orinoquia creada en 1996, en Tumaco (Nariño) la sede del Pacífico, y en San Andrés la del Caribe, ambas creadas en 1997. Está en proceso la creación de la sede en el Cesar.

Hoy cuenta con 431 programas, 94 programas de pregrado, 97 especializaciones, 38 especializaciones médicas, 148 maestrías, con 54 doctorados (31% de todos los doctorados del país), luego que en 1960 comenzaran las maestrías y en 1986 abrieran los primeros doctorados en física y matemáticas. Esta es la misma universidad que empezó con 335 alumnos y 45 profesores. Hoy tiene unos 50.000 alumnos, de ellos más de 8000 en posgrados, contando con 2.916 profesores (86% doctorados o con maestrías).

Otro ataque que recibió la Universidad se dio en el gobierno del conservador Mariano Ospina Pérez (1946 – 1950) que acabó la libertad de cátedra, teniendo un nuevo renacimiento a partir de 1964, cuando su rector José Félix Patiño creó el Consejo Superior como máximo órgano de gobierno del alma mater.

La universidad ha contado con destacados alumnos y profesores, entre quienes están el arquitecto Rogelio Salmona, el escultor Eduardo Ramírez Villamizar, los pintores Fernando Botero y Alejandro Obregón, los escritores Laura Restrepo, Germán Arciniegas, Germán Castro Caycedo, el político Jorge Eliécer Gaitán, los industriales Carlos Ardila Lulle y Luis Carlos Sarmiento, el cura Camilo Torres, los humanistas Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna, el músico Jorge Velosa, y el presidente Carlos Lleras Restrepo, habiendo dado el honoris causa entre otros a Noam Chomsky y Daniel Pécaut.

Ante la debacle en la estructura universitaria, la respuesta que ha dado el Ministerio de Educación es que la Universidad debe generar sus propios recursos, lo que se haría subiendo al valor de las matriculas, bajando los salarios de empleados y profesores, o peor, disminuir el presupuesto de investigación, todas posibilidades reprochables, rechazadas por la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane) y los empleados. Hoy la esperanza es que el Congreso apruebe y se ponga en práctica una estampilla que generaría unos 250.000 millones de pesos para financiar las universidades públicas.

Otro nubarrón en el futuro universitario es el plan de Renovación Urbana que impulsa el Gobierno Nacional en el CAN, desde el que los constructores ven varios de sus terrenos con ojos golosos, queriendo usar su crisis para poder obtener los terrenos para hacer grandes construcciones. Es hora que los colombianos, pero en especial quienes hemos tenido la oportunidad de estudiar allí, la defendamos, exigiendo su salvamento, la Universidad bien lo merece.

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